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Ley de Tarjetas de Crédito

En marzo entrará en vigor la nueva ley de tarjetas de crédito y esto tendrá repercusiones en las finanzas de los guatemaltecos, no sólo por los nuevos cobros que los emisores de tarjetas de crédito harán sino también por algunos aspectos macroeconómicos y conductuales, ya que a pesar de que los intereses que se cobrarán en tarjetas de crédito se reducirán nominalmente, los bancos buscarán obtener ingresos a través de modificación de precios de membresía y de seguros que harán que las tasas efectivas aumenten. Dicho de otra manera, el interés “real” que te cobran no disminuirá en muchos casos ya que éste se compensará con los nuevos cobros obligatorios.

Dichos cobros de membresía y de seguro subirán el “precio” del financiamiento, lo cual afectará a las personas que pagaban en las condiciones y tiempos establecidos (los “buena paga”) por lo que es posible que una porción de estas personas empiecen a utilizar más el efectivo como medio de pago y la demanda de las tarjetas se reducirá (así como el consumo).

Si la demanda de las tarjetas se reduce es probable que las entidades financieras quieran recuperar esos fondos a través de modificaciones de tasas de interés en créditos personales que no están sujetos a la ley de tarjetas de crédito. Este aumento de costo de financiamiento impactará en el crecimiento de la economía, ya que no sólo aumentará el costo de financiamiento sino que ante la cancelación de servicios (como las visacuotas) las personas comprarán menos, lo cual atraerá consecuencias en la recaudación fiscal (a menos compra, menos tributos).

Otra de las consecuencias de la ley es la muy posible migración de los usuarios de tarjetas de crédito al sector no regulado, naturalmente esto es crónica de una muerte anunciada ya que dicho sector es mucho más caro y tiene la trementa desventaja de no estar sujeto a supervisión del Estado, es decir, las personas estarán en peores condiciones ya que no tendrán cómo defenderse legalmente de los acreedores (prestamistas o usureros) y pagarán intereses altísimos por sus préstamos personales.

 Este movimiento al sector informal con empresas (o personas particulares) que no están registradas también impactará en la recaudación, ya que lógigamente estos prestamistas informales no pagan impuestos por los “servicios financieros” que prestan.

El panorama crediticio en nuestro país está cambiando, pero ¿cómo se puede hacer frente a esta nueva ley? Acá te damos tres consejos:

1.  Revisa tus estados de cuenta: el control sobre lo que las entidades te cobran es fundamental para una administración financiera personal óptima, con esto sabrás si las entidades están cobrando conceptos que no debes pagar, como intereses no pactados, seguros fuera de ley, etc. Además, al revisar tus estados de cuenta y tener claro lo que te están cobrando podrás tener un presupuesto actualizado con el que podrás administrar mejor tus egresos.

2.  Infórmate de los cambios que promueve la nueva ley: además de introducir nuevos cobros (como el del seguro), debes tener claras las características de la ley y cómo éstas te afectan. Algunas entidades además de introducir los nuevos cobros están modificando el plazo máximo de pago después de la fecha de cierre, por lo que si no tienes claro este cambios empezarán a cobrarte intereses antes de lo que tú pensabas.

3.  Evalúa la necesidad de tener una tarjeta de crédito: con la nueva ley de tarjetas de crédito los costos de obtener este financiamiento aumentará, por lo que debes meditar muy bien al obtener una nueva tarjeta de crédito y evaluar tanto las ventajas como las desventajas de tenerlas.

Autor: Ing. Carlos Sandoval

Editor: Lic. Antonio del Cid

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