Ha estado “muy de moda” en las últimas semanas hablar de las repercusiones que la Ley de Tarjetas de Crédito tendrá en los usuarios, pero hoy quiero cambiar de ángulo y hacer un análisis de los riesgos que han asumido los bancos en su intento por mantener sus ingresos a través de los nuevos “seguros obligatorios”, membresías y demás técnicas que ya conocemos.

Por lo regular cuando una empresa toma la decisión de aumentar el precio de un producto debe pensar en el precio máximo que sus clientes están dispuestos a pagar por él. En este caso, imagino que todos los bancos del sistema (casi seguro) se habrán puesto de acuerdo en el tema de cobros y aumentos de sus tarjetas, pero creo que a más de uno se le ha olvidado pensar en la actitud que tomará el cliente.

Soy sólo uno más de los miles de tarjetahabientes del sistema y dado que siempre procuré pagar a tiempo, podría decirse que casi todos los bancos (en un punto o en otro) me ofrecieron sus tarjetas de crédito con beneficios de puntos, de millas, de descuentos o de cash-back y en la mayoría de las veces acepté porque eran “gratis” y sin costo de membresía, pero el lunes recién pasado tomé la decisión de cancelar algunas tarjetas de crédito que no uso y evitar así pagarles Q20 ó Q30 mensualmente por el solo placer de tenerlas engavetadas, y fue en ese momento cuando comprendí que la estrategia tomada por los bancos del sistema les traerá una situación adversa importante: la mayoría de personas cancelarán sus “tarjetas secundarias” y se quedarán con la de su banco favorito.

Lo anterior quizá no suene a gran cosa, pero si lo meditan un poco se darán cuenta que eso significa que los bancos pequeños perderán miles de clientes que optarán por los bancos más grandes y de tradición (o preferidos por X o Y razón), lo cual en algún momento propiciará una verdadera guerra de precios para defender su mercado de tarjetas, pero será muy tarde.

Desde mi humilde perspectiva, los bancos más grandes consiguieron convencer a los más pequeños de tomar decisiones como “bloque” a sabiendas que al momento de elegir con quién quedarse, los más pequeños son los que empezarán a perder más clientes hasta llegar al punto en que alguno traicionará al resto y empezará a dar los beneficios de siempre: membresía gratis, seguro opcional y pago en cuotas. Pero para cuando ese momento llegue, los bancos grandes simplemente adoptarán las mismas políticas y habrán “robado” elegantemente un gran trozo de mercado a los bancos para quienes las tarjetas de crédito era el giro principal de su negocio; así pues, seremos testigos nuevamente de un mundo darwiniano, en donde sólo el más apto sobrevive y el más débil (física, intelectual o económicamente) tiende a desaparecer.

Así que si piensan como yo, sólo es cuestión de sentarse a esperar que “la mano invisible” del mercado haga su trabajo para que las ofertas, ventajas y millas regresen igual o mejor que antes.

Autor: Lic. Antonio del Cid

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